ENTRAMPADOS, LEGITIMACIÓN DE LOS PARTIDOS POLÍTICOS


ENTRAMPADOS, LEGITIMACIÓN DE LOS PARTIDOS POLÍTICOS  

El proceso de legitimación de las organizaciones con fines políticos en Venezuela, comenzó hace varios  fines de semana, exactamente a partir del 4 de marzo y culminará el viernes 07 de mayo. Cada fin de semana podrán renovar su nómina 6 partidos políticos, según la información suministrada por el máximo organismo comicial del país, el CNE.  Sin embargo, a pesar de la poca información sobre este nuevo proceso para los venezolanos, ahí vamos…

La verdad es que la ley que obliga a la legitimación, nació en tiempos de la Cuarta Republica, es decir, es adeco – copeyana y se trata de la Ley de Partidos Políticos de 1965 (LPRMP). Este argumento es el que  ha usado el Gobierno Nacional, como excusa contra las quejas a raíz de su aplicación.

Lo cierto es el Gobierno aprovechándose de esta normativa, se dio a la tarea de actualizar los Reglamentos de esta Ley, de modo que es a través de ellos que se crean disposiciones que dificultan el proceso mismo de legitimación de los partidos: 1) la obligación de los electores de trasladarse al lugar donde fije el CNE, 2) la limitación a dos días de los trámites y 3) la restricción de las  capta huellas.

Todo ello aunado a que, según el CNE los criterios que regirán el proceso de renovación o relegitimación de los partidos,  se regularán igualmente de conformidad  con lo establecido en Sentencia de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia art 01, 415 y 878 del 2016. En la sentencia 01, con fecha del 5 de enero de 2016, el TSJ ordena al CNE “regular la verificación de la nómina de inscritos de cada partido político”, el Poder Electoral cumple entonces con la disposición algo tarde, más de un año después.

Las quejas y reclamos de los partidos políticos en todo el país no se hicieron esperar, mas sin embargo, se pautó, digamos que se ordenó y así lo estableció el propio CNE, que renueven el registro de sus nóminas unos 59 partidos políticos que no participaron en los dos últimos comicios electorales o que no lograron alcanzar una votación equivalente por lo menos al 1% de los votos emitidos.
El orden en que las organizaciones con fines políticos deberán validar sus nóminas depende del último proceso electoral en el que hayan participado y de los votos obtenidos en el mismo. El primer grupo de partidos que legitiman lo integran los que no presentaron candidaturas en las dos últimas elecciones y de este grupo el primero, la organización que obtuvo menos votos. El segundo, está integrado por los que participaron en los comicios parlamentarios de 2015.



A estos efectos el CNE facilitó unos 390 puntos, puntos que trabajan incansablemente durante 7 horas diarias utilizando sistema de autenticación biométrica, ubicados en las Plazas Bolívar de cada Municipio, utilizando el Registro Electoral de la elección de la Asamblea Nacional de diciembre de 2015, de tal manera que los militantes deberán validar su identidad en el estado en el que se encontraban registrados para esa fecha.


Está claro que todo elector inscrito en el Registro Electoral, hasta diciembre del 2015, podría manifestar en su estado la voluntad de pertenecer y apoyar a un partido (art.44 reg. LPRMP). El único requisito, que debe presentar el elector en cualquier punto de recolección es la cédula laminada, aunque esté vencida (art.7) y que un elector “no podrá pertenecer a más de una organización” (Art.53 Reglamento), dando cumplimiento a la Sentencia del Tribunal que introduce el principio de “No Doble Militancia”; en caso de un doble registro, se tomará como acertado, el último realizado (Art.12).

El dictamen reza: “Está prohibida la doble militancia, por lo que un partido político debidamente inscrito en el CNE, no puede sumar su nómina de inscritos a la de otro partido político sin perder su existencia”. De tal modo que las organizaciones con fines políticos que incurran en doble militancia estarán sujetas a las consecuencias jurídicas establecidas en el artículo 32 de la Ley de Partidos Políticos que dispone, la cancelación de las toldas cuando se compruebe que ha obtenido su inscripción en fraude a la ley. Sin embargo, analizando la normativa, es prácticamente  imposible que un partido político pueda determinar si una persona que firmó para su validación no lo hizo anteriormente para constituir a otro partido ya que no existen mecanismos de control legalmente establecidos para ello. 

Está claro en la norma también, que en este punto se aprobará un primer informe preliminar al final de cada jornada con los datos de manifestaciones de voluntad. Luego, se abrirá un proceso de reparos para quienes participen en este proceso, este lapso de reparos tendrá una duración  (2) días (Art.07 Normas), en la cual se podrá completar el porcentaje requerido en una entidad, se aclara entonces que en la práctica son 4 días para alcanzar el 0,5% de manifestaciones de voluntad requeridas. 

Igualmente se establece en la norma que el propio CNE dispondrá de módulo WEB de consulta donde el elector podrá, chequear su afiliación a un Partido, e incluso realizar la impugnación de su registro (Art.14 Normas y 55 Reg. LPRMP).  Finalmente y de conformidad con lo establecido en los artículos  Art.58 y 59 del Reglamento LPRMP una vez corroborado que la organización política, cumplió con los requisitos principales de tener el número mínimo de afiliaciones (0,5% del RE en al menos 12 entidades), se publicará en Gaceta Electoral su reinscripción, en el caso contrario declarará la cancelación del partido, quedándole solo ejercer recursos contenciosos por ante la Sala Electoral del TSJ.

Lo cierto es que este proceso de legitimación de los partidos se realiza a destiempo y resulta desconcertante que tenga lugar cuando el máximo organismo comicial se encuentra en mora, en relación al Referendo Revocatorio Presidencial solicitado por la mayoría de los venezolanos y la convocatoria a elecciones regionales, estas últimas ya vencidas, todo lo cual sin duda alguna, constituye a todas luces un contrasentido.

La legitimación señores, es la calidad otorgada a personas o actos, en este caso a partidos políticos, a organizaciones, por vía legal, para ubicarlas dentro del ámbito y la protección del derecho, es decir, es cuando el pueblo se manifiesta y alza su voz. El pueblo habló a favor del Referendo Revocatorio del mandato presidencial y dicen que “la voz del pueblo es la voz de Dios” pero sobre esto ya no se habla.

Frente a esta situación nuestra realidad luce patética,  suena a que las reglas de este proceso de legitimación no son del todo transparentes y claras, más allá de lo que pueda establecer la normativa legal, además de inoportunas e inadecuadas, en primer lugar porque se le permite al propio Estado por encima de la voluntad del pueblo escoger que organizaciones se legitiman y cuáles no;  por otro lado debe entenderse que “el que esta picado de culebra le tiene miedo al bejuco”, es decir, ya existió una “lista Tascon”, y le estamos dando la posibilidad al Gobierno de realizar otra, que muestre claramente quien está del lado opositor,  listas estas que pueden ser utilizadas para la persecución política a la que ya estamos acostumbrados los venezolanos, de modo que en mucho se ha generado una gran desconfianza, más allá de utilizarlo como excusa para  interferir de manera definitiva con la convocatoria a elecciones a la que está obligado el CNE, elecciones que está reclamando y exigiendo el pueblo venezolano hace rato.
Creo que estamos equivocados en el análisis de la legitimidad, y de lo que verdaderamente es legitimo o no. La legitimidad política en Venezuela no debe analizarse de manera restrictiva, desde la conveniencia personal sino desde nuestra realidad vivencial, desde el contexto, esto es, desde el rol del Estado venezolano en la economía y su impacto sobre la estructura social, revisando la evolución de la distribución del ingreso durante este periodo, desde las reglas del juego que han dominado la escena política venezolana, y sus patrones institucionalizados y no simplemente, desde la legitimación o no de los partidos políticos.

La verdad estamos ante una gran crisis de legitimidad, del sistema democrático que se nos muere por dentro y con el nuestras libertades constitucionales, que por dramático que parezca, caen por un despeñadero sin fin, en una convergencia de crecimiento desigual, de crisis económica, de rigidez institucional e inequidad en  las reglas del juego.

En este maremágnum, cada quien por su lado, las soluciones planteadas por el Gobierno corren alrededor de ganar tiempo para permanecer en el poder, en mi criterio al contrario y salvo mejor opinión,  las soluciones parecen estar en nosotros mismos, están dirigidas hacia la gente y su accionar, a generar cambios a lo interno a los efectos de cambiar lo demás, y lógicamente a  una mayor movilización ciudadana con criterio, para finalmente lograr la reconfiguración de las reglas, las normas y definitivamente del Estado.
MARIA AUXILIADORA DUBUC
@mauxi1

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