¡DISFRUTANDO ENTRE LA MIERDA!


¡DISFRUTANDO ENTRE LA MIERDA!


¿Quién ha visto un cerdo triste entre un chiquero?

Antes de criticar o descalificar, tenemos que estar claros de la gran brecha que existe entre el orden y el mierdero, el significado de esta palabra la encontramos en el diccionario que, de hecho no es ninguna grosería. 

Mierda es una expresión generalmente malsonante y polisémica, usada principalmente en el lenguaje coloquial. En sentido estricto es el resultado del proceso digestivo y se refiere a los deshechos fecales de un organismo vivo, normalmente expulsados del cuerpo por el ano.

En términos más vulgares o connotativos, «mierda» es un insulto hacia alguien o algo, y en algunas ocasiones, una expresión para demostrar descontento o decepción. 

Parte de la actual sociedad la vemos disfrutando entre la mierda que la rodea, las políticas de estado con su populismo se han dedicado a descomponer la sociedad, el orden social ya no existe, los valores morales desaparecieron, la disciplina y la conducta sólo se encuentran en los pocos libros de urbanidad que aun existen.

En el argot popular escuchamos constantemente decir entre la gente, la forma como está viviendo, las calamidades por las que pasan o por las que las están haciendo soportar los dignos señores del gobierno, el 80% de los ciudadanos terminan diciendo en sus conversaciones que la población esta “Disfrutando entre la mierda” y, es así, el individualismo ha llevado al ciudadano a ser indiferente con la forma de vivir de cada quien, le importa muy poco por lo que están pasando sus semejantes, y, esto sucede por culpa de la política o ideología que ha contaminado su forma de ser o de pensar.



La falta de amor propio y la gallardía para defender lo poco que les queda como sociedad incluyendo lo material, ha permitido que la viveza de pocos destruya el futuro de muchos, nada en la vida es gratis y todo tiene su costo, permitir la destrucción de una nación por miedo o por falta de coraje para detener a unos sinvergüenzas que por mantener su poder hacen patria robando el trabajo de otro, esto no tiene perdón de Dios ni de la justicia.

Para salir del chiquero y volver a encontrar el orden, el ciudadano tiene que comprometerse a cumplir con sus deberes para después reclamar sus derechos.

La forma de comportarse del ciudadano es muy cómoda y complaciente, por estas dos razones es que, termina creyendo o aceptando sin querer al que con un pedazo de pan le alivia su pobre existencia, la toma de decisión frente al mesías o el prometedor de milagros, lleva a muchos a tomar la reflexión del filosofo y matemático Blaise Pascal. Este expuso algo así; no sé si Dios existe, pero sé que nada tengo que ganar por ser ateo si no existe. Así pues, esto justifica mi creencia en Dios.

La argumentación de Pascal se aplica a los amigos socialistas que siempre se arriman al árbol que más sombra da, sin tomar en cuenta que el árbol está muy cerca de un pozo infectado de pirañas y caimanes.

Sé muy bien que el titulo de este artículo no fue del agrado de muchos, pero la verdad generalmente duele y más cuando se es participe de una realidad que no se puede ocultar por más que se quiera.

Lo que hacemos siempre deja un olor agradable o desagradable, procuremos que nuestras acciones sean agradables y dejen buen fruto y bienestar. 


Luis F. Córdoba R.   @lfcr81

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