LA HORA FINAL DECLARACIÓN DE GUERRA DE LA ASAMBLEA NACIONAL A LA DICTADURA

antonio-sanchez-garciaEs un “no va más”. Irreductible y sin retorno. Llegamos a la encrucijada definitoria de nuestro destino: dictadura o democracia. La soberanía reclama libertad, justicia y democracia. Es la hora de su reconquista. Por nuestros padres, por nuestros hermanos. Por nuestro hijos. Llegó la hora de la Libertad. Es la hora final.

Antonio Sánchez García @sangarccs

            El decreto de la Asamblea Nacional acordado por la unanimidad de la mayoría opositora el jueves último pasado reviste tal significado y constituye un giro de tanta trascendencia para la historia del país, que debiera haber copado todos los espacios de los medios nacionales aún capaces de una mínima y elemental objetividad, haber saturado los medios de la red, haber trascendido las fronteras y ser uno de los temas más abordados de columnistas y comentaristas internacionales. Pues constituye una auténtica declaración de guerra a la dictadura. La primera – y última – tras diecisiete años de humillaciones, de abusos, de atropellos, de fraudes y crímenes e iniquidades sin nombre. Y avanza con coraje y lucidez a poner la pica del enfrentamiento en Flandes.

            Tras doce considerandos que describen con minuciosa acuciosidad y extrema veracidad las violaciones y atropellos en que ha incurrido y continúa incurriendo el régimen írrito, ilegal y usurpatorio de derecho de Nicolás Maduro, la representación de la soberanía popular electa el 6 de diciembre de 2015, además de demandar la inmediata incorporación de los diputados a los que se les ha arrebatado el derecho a ejercer su representación, exige de las autoridades proceder de una buena vez a respetar el calendario electoral, efectuar este mismo años tanto el Referéndum Revocatorio como la elección de alcaldes y gobernadores, avanzar hacia la elección de las autoridades del CNE según manda y ordena la Ley, desconocer a los falsos magistrados del TSJ, nombrados desconociendo y violando todas las disposiciones constitucionales y demanda de las máximas autoridades de las Fuerzas Armadas Nacionales obedecer la letra y el espíritu de la Ley acompañando a la Asamblea Nacional en el cumplimiento de las exigencias decretadas.

            Estamos ante un documento de alta valoración histórica que establece una tajante línea divisoria en la historia política de la República: un antes y un después del 13 de octubre de 2016. Un decreto que apela a la verdad y a las tradiciones democráticas de Venezuela, reivindica los derechos que le asisten a quienes detentan de iure y de facto el Poder soberano de la Nación y que expresa la voluntad indeclinable de la inmensa mayoría ciudadana de la Nación por restituir el Estado de Derecho y la integridad de la Patria, ultrajada por quienes no han trepidado en traicionar su soberanía, entregarle la disposición sobre nuestros recursos a una tiranía extranjera y usurpar la presidencia de nuestro gobierno a uno de sus agentes.

            Conocer, dar a conocer y divulgar esta expresión trascendental de voluntad soberana es un imperativo categórico de todo el pueblo venezolano y en particular de nuestros profesionales de la comunicación. Es un documento que debiera comenzar a circular a la mayor brevedad en nuestras escuelas, colegios y universidades, iglesias, empresas, fábricas, academias, gremios empresariales, lugares de trabajo. Y sobre todo cuarteles, pues es a los soldados y oficiales de todas las ramas de nuestras Fuerzas Armadas a quienes compete, en primerísimo lugar, darle el respaldo de fuerza necesaria para su estricto cumplimiento. Tal como lo establece la constitución.

            Es un acto de alta política que honra a nuestra Asamblea, un “no va más”. Irreductible y sin retorno. Llegamos a la encrucijada definitoria de nuestro destino: dictadura o democracia. La soberanía reclama libertad, justicia y democracia. Es la hora de su reconquiist

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