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Rosa María Payá y Ángel Carromero

En 100 y Aldabó Carromero pensó en suicidarse


Después de perder el conocimiento por segunda vez desde que un auto azul embistiera y sacara de la carretera el Hyundai subcompacto en el que viajaba con Oswaldo Payá, Harold Cepero y Aron Modig, al joven político español Angel Carromero le dieron tres versiones distintas de cuántos de ellos estaban ingresados en el hospital de Bayamo: primero, según enfermeras y un párroco, que los cuatro ocupantes del vehículo; más tarde, que tres; y por último, que sólo él y el sueco Modig. 




Si realmente llegaron vivos los cuatro, dos de ellos, el líder opositor Oswaldo Payá y su compañero Harold Cepero no saldrían con vida. Carromero cree que así fue.

En la entrevista que publicó el lunes el diario madrileño El Mundo, primera en la que Carromero decide contarlo todo a un medio español desde los sucesos del 22 de julio del 2012, el dirigente juvenil del PP dice no recordar ningún impacto con un árbol, y especula que, si lo hubo, no pudo ser tan fuerte, cuando ni siquiera se rompieron los cristales y ni él ni Modig sufrieron magulladuras.

Después de ser introducido en una furgoneta y trasladado inconsciente al hospital “Carlos Manuel de Céspedes” de Bayamo, Carromero despertó en una camilla, custodiado por un militar del Ministerio del Interior. Entonces empezó a temer por su vida. Alcanzó a hablar con Modig, quien –pese a que asegura no recordar nada– le entregó los celulares de Payá y Cepero y su propio I-Phone.


Fue desde ese teléfono que Carromero pudo hacer llamadas a España, una de las razones de que la familia de Payá nunca creyera en su mea culpa divulgado en video por el gobierno de Cuba.

Después de eso, lo separan de Modig, y a él le administran un sedante por via intravenosa. Al despertar se encuentra con más militares. Pero ya no eran simples custodios.

“Cuando me despierto, una cohorte de militares rodea mi cama y me graban con una cámara de vídeo. Uno de ellos empieza a darme bofetones. Luego un hombre, que se identifica como un perito, me dice: ‘Eres muy joven para quedarte aquí. No te va a pasar nada si dices que te caíste por un terraplén’ (…) Estaba seguro de que me iban a matar, por eso mandé un SMS de socorro en el que alerto que estamos rodeados de militares. Luego me quitan los teléfonos”, recuerda el dirigente juvenil del PP.

Carromero afirma que un hombre cubano en uniforme militar “me abofeteó un par de veces” para persuadirlo de que él estaba equivocado al insistir que un carro con chapa del gobierno había embestido su vehículo por detrás y causado el choque.

“Eso no ha pasado. Tumba, tumba”, recordó que le dijo el oficial. “No me pegaron una paliza. Sólo un par de bofetazos porque me quisieron cambiar la versión”…. encontraron a quien inculpar del asesinato de Payá y Cepero…

El se desmayó de nuevo y volvió en sí en el hospital, donde le dieron dos puntos en un corte en el lado derecho de la cabeza. El español dijo que al principio le dijeron que habían llegado dos personas, luego tres, y luego dos: él y Modig.

Enfermeros le extrajeron sangre de los brazos repetidas veces — “sacándome sangre como si fuera agua” – y cuando le pusieron un tubo intravenoso empezó a preocuparse de que estuvieran inyectándole alcohol para alegar después que él estaba borracho.

Carromero dijo que nunca vio a Payá o a Cepero en el hospital, pero que al considerar todas las pruebas en el caso –incluyendo el hecho de que los familiares de Payá nunca recibieron una copia del informe de su autopsia– “es la lógica que los asesinaron”.

En el hospital, él dijo a la primera funcionaria cubana que lo interrogó –una mujer en uniforme militar– que otro carro lo había embestido y lo había sacado de la carretera. Ella tomó por escrito su testimonio y lo hizo firmar esa declaración, añadió.

Durante interrogatorios subsiguientes en Bayamo y La Habana, los cubanos añadieron nuevos “detalles” de la versión falsa, dijo, y le recordaron casi todos los días que el subcontratista del gobierno estadounidenses Alan Gross está cumpliendo una condena de 15 años en La Habana.


Finalmente, él aceptó filmar un video contando la versión cubana de los hechos con la esperanza de conseguir una condena leve. Mientras Gross continúa en prisión, a Carromero se le permitió regresar a España para cumplir allá el resto de su sentencia. El lleva ahora un grillete electrónico de GPS.

“De 26 años, rodeado de militares, sin saber qué hacer… yo firmaba lo que sea”, dijo.

En la cárcel, la mayoría de sus interrogaciones —que tuvieron lugar hasta dos y tres veces al día— se centraron, no en el choque, sino en sus relaciones con el movimiento de oposición cubano y con funcionarios de su Partido Popular en España, dijo. “Ellos creían que yo era de la CIA”. A Carromero lo convirtieron en un guiñapo

Un funcionario consular español lo visitó dos o tres días después del choque, pero no se le permitió volver a verlo durante varias semanas después del mismo, dijo Carromero. No se reunió con su abogado cubano hasta unos 20 días después del choque, y con su abogado español hasta un día antes del juicio. El abogado cubano tuvo un accidente sospechoso en su motocicleta antes del juicio y se rompió una pierna.Ángel Carromero como rehen

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SOS EN SMS

 
El Mundo, y Diario Las Américas, que reprodujo la entrevista, publicaron fotos de mensajes de texto desde el móvil de Aron Modig donde puede leerse el día 22, en sueco:

¡No se puede oír nada! ¿¿¿Estás bien??? ¿¿Cómo están tú y Angel??

Y luego el día 23, la llamada de Carromero a España desde el hospital:

-Socorro

-Llamad!! Que sucede???

-Rodeado de militantes

[corrección] Militares

Luego le pasan a una unidad militar en Bayamo, donde es sometido a una técnica de ablandamiento típica de la Seguridad del Estado: celda sofocante, sedantes combinados con interrogatorios a cualquier hora, y el foco de la pesquisa en determinar si ha sido reclutado por la CIA.

De ahí es trasladado al centro de investigaciones de 100 y Aldabó en La Habana. “Le dicen 100 y se acabó”, recuerda Carromero, quien confiesa que a pesar de que no estuvo en una celda común pensó en suicidarse.

EL PROCESO
 


El dirigente de Nuevas Generaciones califica de “pantomima” el juicio en su contra por homicidio en el Tribunal Provincial de Bayamo, que fuera descrito por el Embajador de España en La Habana como “procesalmente impecable”.


Ángel Crromero hoy, 31 de Agosto

Recuenta que la defensa no tuvo acceso al Hyundai rentado en que viajaban ni a testigos, y que vio a su abogado defensor una sola vez: la víspera de la audiencia.

 

Acerca de la acusación de exceso de velocidad señala por una parte que era imposible en una carretera mal asfaltada, muy sinuosa y con socavones.Por la otra, recuerda que cuando Payá se dio cuenta de que el carro que los perseguía era de la policía política le dijo que siguiera como si nada. Preguntado por El Mundo sobre si había acelerado, respondió: “Todo lo contrario. No queríamos darles una excusa para que nos dieran el alto”.

Ángel Carromero, la farsa continua

Carromero dijo que su carro había sido seguido por tres vehículos del gobierno diferentes, incluyendo un carro patrullero de la policía, desde que los cuatro salieron de La Habana en la mañana del 22 de julio para visitar a disidentes en la zona oriental de Cuba. Los dos europeos eran miembros de partidos políticos conservadores que a menudo apoyan a la oposición de la isla.

Liberar a Ángel Carromero de la represión cubana

Evidenciando la intensidad del interés del gobierno en Payá y los europeos, “Yohandry Fontana”, de quien muchos creen que no es más que una fachada de operaciones de la Seguridad del Estado, envió un mensaje de Twitter seis horas antes del choque diciendo que Payá estaba en camino a la playa de Varadero.

Carromero dijo que ellos nunca fueron a Varadero. Pero el día anterior, añadió, él había cambiado 4,000 euros a moneda cubana en La Habana. Cuando el cajero le preguntó por qué estaba cambiando tanto dinero, él respondió que iba a Varadero.

El patrullero policial que los siguió al inicio cedió el turno a un viejo Lada rojo a medida que viajaban hacia la zona oriental, dijo, y poco antes del choque fue reemplazado por un auto azul más nuevo, también con chapa azul claramente visible y dos hombres a bordo.

Carromero dijo que su carro había sido seguido por tres vehículos del gobierno diferentes, incluyendo un carro patrullero de la policía, desde que los cuatro salieron de La Habana en la mañana del 22 de julio para visitar a disidentes en la zona oriental de Cuba. Los dos europeos eran miembros de partidos políticos conservadores que a menudo apoyan a la oposición de la isla. Y Fidel le ha ganado a Ángel Carromero

Evidenciando la intensidad del interés del gobierno en Payá y los europeos, “Yohandry Fontana”, de quien muchos creen que no es más que una fachada de operaciones de la Seguridad del Estado, envió un mensaje de Twitter seis horas antes del choque diciendo que Payá estaba en camino a la playa de Varadero.

INVESTIGACIÓN IMPARCIAL

Este martes, durante una entrevista con la radioemisora madrileña Onda Cero, Carromero dijo estar seguro de que el Gobierno de España “no se va a oponer” a una nueva indagatoria sobre el accidente.
El silencio contra Ángel Carromero y Miguel Fraga

“Yo estoy seguro de que el Gobierno de España, que es fuerte, nunca se va a oponer a una investigación, es que nunca está de más investigar. Quien no quiere una investigación es porque algo oculta”, aseveró. A su juicio, gracias al Estado de Derecho, España cuenta con los “mecanismos legales” para “solventar todo”.
El “juicio” de Ángel Carromero en Cuba

Respecto a sus acusaciones contra los servicios secretos cubanos, opinó que lo que está haciendo “no es lo más fácil”, sino ” lo más difícil”.

“Para mí habría sido sencillo llegar a España, reincorporarme a la sociedad, decir que sí fue un accidente y meter la cabeza en un agujero y no volver a sacarla nunca, pero tuve contacto con la familia de Oswaldo Payá y no podía hacerle eso, no es moral ni ético”, recalcó, y recordó que la familia del Premio Sajarov 2002 ha estado acopiando pruebas.

Ángel Carromero en manos del régimen Castro 

TOMADO DE MARTINI NOTICIAS

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 ¿ Vais a dejar morir a Carromero en Cuba?

Familia de Payá se querella en España por su “asesinato”



Rosa María Payá (i), hija del fallecido disidente cubano Oswaldo Payá, y su madre, Ofelia Acevedo, en una conferencia de prensa en Miami.

Un juez de la Audiencia Nacional española estudia ya la querella por delito de lesa humanidad contra dos oficiales cubanos por la muerte en un accidente de tráfico del disidente Oswaldo Payá, que su familia cree un suceso orquestado por el Gobierno de la isla.

La mujer y la hija de Payá presentaron el lunes en la Audiencia Nacional la querella en virtud a la doble nacionalidad del disidente, fallecido en un accidente hace un año en Cuba cuando viajaba en un coche conducido por el militante del Partido Popular español (PP) Ángel Carromero, condenado por homicidio imprudente.

Por turno de reparto, la querella ha recaído sobre el juez Eloy Velasco, que ya la ha trasladado a la Fiscalía para que informe sobre la competencia del tribunal, tras lo que decidirá si la admite a trámite.

El suceso ocurrió el 22 de julio de 2012 cerca de la ciudad de Bayamo (a unos 750 kilómetros al este de La Habana), cuando el automóvil en el que iban Payá, el disidente también fallecido Harold Cepero, Carromero y el sueco Jens Aron Moding se salió de la carretera.

La demanda afirma que la muerte de Payá fue un “atentado”

La querella asegura que fue un coche oficial conducido por agentes del Gobierno de ese país el que provocó el siniestro “de forma premeditada” y por lo tanto se trató de un “atentado”.

El escrito achaca al teniente coronel José Aguilas, jefe de Instrucción de Delitos de Seguridad del Estado cubano, y al coronel Llanes, encargado de los delitos de la Seguridad del Estado, al menos un delito de lesa humanidad por organizar este supuesto asesinato.

La familia de Payá asegura que las autoridades decidieron tras el siniestro “convertir el atentado en un accidente, creando un proceso judicial ad hoc en el que nada responde a la realidad”, en el que Carromero fue condenado.

En diciembre pasado, el militante del PP fue enviado a España para que cumpliera la pena y desde enero disfruta de un régimen de libertad vigilada.

Carromero confesó en la isla que perdió el control del vehículo por imprudencia pero, según la querella, estas palabras fueron producto de la coacción a la que le sometieron las autoridades cubanas.

Los autores “directos” de estas coacciones, asegura la denuncia, fueron los dos militares querellados, quienes “de forma directa, deliberada y consciente” le comunicaron a Carromero lo que debía confesar y decir tanto en el juicio como antes del mismo, “amenazándole con el hecho de enfrentar penas mucho peores si se salía del guión”.

Por estos hechos, los querellantes consideran a estos militares y a todas las personas que pudieran estar implicadas en el “atentado”, responsables de un delito de lesa humanidad, que supone un “ataque generalizado o sistemático” contra un grupo de población, en este caso el Movimiento Cristiano de Liberación y sus apoyos.

TOMADO DE laprensafl.com

Carlos Payá pone una querella al ejercito cubano

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